EL PRIMER VIAJE DE UN BOLIVIANO AL MAR DE IQUIQUE – CHILE

Hola, mi nombre es Luis y soy de nacionalidad boliviana, a finales del año pasado (2017), con la ilusión puesta en conocer por primera vez el mar, decidí irme a Iquique, que por cierto el viaje de Cochabamba (uno de los 9 departamentos de Bolivia) hasta Iquique, no es tan largo, incluso viajando en bus, si no fuera porque se debe esperar en la frontera de Pisiga (frontera de Bolivia e Iquique) para que esta se habra a las 8 de la mañana, se llegaría más rápido; sin embargo, en conveniente salir en los buses que parten más temprano de Cochabamba, para estar entre los primeros buses en la frontera, por lo tanto serán los primeros en ser revisados. En fin, partiendo de Cbba a las 7 de la noche, llegué a Iquique a las 2 de la tarde, del día siguiente.

Aún no olvido, la sensación de ver ese hermoso manto de agua desde las alturas de las colinas mientras bajábamos de a poco, solo me ponía a pensar, en ya estar caminando por las orillas del mar, cubriendo mis pies de arena. Cuando el bus llegó, me bajé en la calle Bolívar, donde decidí arrendarme una pieza, que, por cierto, no me costó mucho para lo que era, muy cómoda.

Desempaqué mis maletas y me puse en mi atuendo playero y en marcha para irme a la playa, sin antes servirme un pulpo y unas ostras, que, por cierto, no me gustaron mucho, las ostras me la sirvieron crudas y con vinagre, limón y cebolla y el pulpo parecía panza rebozada de mi linda Cochabamba, para serles sincero, no me gustó mucho, apenas acabé semejante aperitivo, lo que sí, no me quitaron mis inmensas ganas de irme a dar un chapuzón por esas enormes olas.

Al fin, ya en el mar, no podía creerlo, pero sí! Ese inmenso mar, me intimidaba, solo pensaba en qué pasaría si se vendría todo para adelante, pero luego vi a unos niños muy pequeñitos jugando con las olas, así que de a poco perdí el miedo y decidí meterme de un brinco.

Pero que sensación más extraordinaria el sentir que las olas me lleven y boten hacia las orillas del mar, estuve un par de horas jugando como un pequeño niño.

Hasta que el atardecer llegó y con su hermoso manto cubrió todo el horizonte con esos rayos matizados de colores amarillentos, rojizos y naranjas. Quedé impresionado.

Justo me fui para año nuevo, pues el mismo día que llegué sería; cada año nuevo hay un festival de música y juegos pirotécnicos fabulosos en la playa, me compré un champañe para brindar y cotillones y me fui a cambiar ahora con mi atuendo fiestero, para recibir como se debe al 2018. Pasé mi año nuevo al son de cumbias y estrellas artificiales en la playa. Me encantó conocer el mar de Iquique, mi siguiente parada son las playas de Colombia. 🙂

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